| Tortilla de patata, el as de oros de la cocina española |
Después de más tiempo del que me gustaría admitir (siempre me ha costado arrancar), hoy escribo la primera entrada en Una naranja y un cuchillo, el blog en el que pretendo recopilar algunas de las recetas que voy haciendo.
El propósito principal de este blog no es otro que obligarme a llevar a la práctica las recetas que se me van ocurriendo, que encuentro en internet o que, simplemente, me da la gana; por el momento, sin ningún tipo de orden ni prioridad. También pretendo ir mejorando mis habilidades como fotógrafo ¿es mucho esperar de un blog?
En un principio se me ocurrió decirle a mi hermana que lo hiciésemos a medias (el diseño es obra suya) como forma de mantenernos en contacto. El otro motivo por el que le dije que lo hiciésemos a medias es porque sé que sin presión, no funciono bien. Me explico: o tengo “obligación” de hacer algo o simplemente lo voy dejando pasar hasta que ni me acuerdo. Quizá sea ese el motivo por el que he tardado tanto tiempo en colgar la primera entrada…
El caso es que mi hermana anda bastante atareada con su trabajo y no me está presionando en absoluto por lo que mi propósito de año nuevo para 2012 no es otro que dejar de remolonear y empezar a publicar en el blog: el objetivo es hacer una receta y escribir una entrada cada mes (aunque conociéndome, es probable que prepare unas cuantas de golpe y simplemente vaya publicando una cada mes). Ya veremos cómo va saliendo. De momento, aquí va la primera (y de la que probablemente haré variaciones en algún momento): el as de oros de la cocina española, la tortilla de patatas.
Ingredientes (para dos con bastante hambre)
4 huevos, mejor si son de corral
1 patata grande
1 cebolla
Aceite de oliva (suficiente para freír la patata)
Sal
Tomillo (opcional)
Preparación
Lo primero es pelar la cebolla y picarla bien pequeñita. Aquí tengo que agradecer a Glen, un profesor de inglés que tuve hace tiempo, que me enseñara la manera correcta de picar una cebolla. En este punto hay dos corrientes enfrentadas entre sí y con una más que improbable reconciliación: los procebolla en la tortilla de patatas y los que se equivocan. Creo que queda clara cuál es mi postura al respecto.
A continuación, echar un fondo muy generoso de aceite en la sartén, poner a fuego medio y en cuanto está caliente, poner la cebolla a sofreír: hay que moverla de vez en cuando para que no se seque demasiado y se queme. Tiene que quedar más pochada (blanda y transparente) que sofrita y, sobre todo, no hay que permitir que se dore demasiado porque después va a freírse del todo junto con la patata.
Lavar, pelar y cortar la patata. Hay quien la lamina con una mandolina, quien la corta en rodajas o dados y quien la va cascando con el cuchillo para que suelte el almidón. Yo personalmente no encuentro tanta diferencia y me resulta más práctico cortarla en daditos y lavarla en el escurridor que ir rompiéndola. Una vez cortada la patata por el método que a cada cual le parezca mejor, se echa a la sartén junto con la cebolla y se fríen juntas. Lo mejor es estar pendiente, sobre todo al principio, para controlar la temperatura del aceite y que no se queme la cebolla. Dependiendo de la potencia del fuego y del tamaño de los trozos de patata, tardará unos 20 o 30 minutos en estar lista y al final, cuando la patata ya está blanda, conviene subir un poco el fuego para que se dore ligeramente.
Sacar la patata y la cebolla de la sartén y escurrir el exceso de aceite. En lo que escurre el aceite, cascar los huevos en un bol grande o una ensaladera y batirlos ligeramente, añadiendo un pellizco de sal por cada huevo más otro por la cebolla y la patata. Yo además echo un poco de tomillo porque me encanta el sabor que da pero es totalmente opcional.
Después, hay que quitar el exceso de aceite de la sartén y dejar el equivalente a un chorrito. El aceite de freír patatas y cebolla puede reutilizarse perfectamente ¡así que no lo tires! (además, el aceite de cocinar no debe tirarse jamás por el desagüe porque es muy contaminante). Calentar el aceite de la sartén a fuego medio-alto y en cuanto alcance la temperatura, mover la sartén con movimientos circulares unas cuantas veces para que se distribuya uniformemente y echar la mezcla de patata y huevo. Bajar el fuego ligeramente para evitar que la tortilla se seque por abajo y pasar una espátula por el borde conforme se vaya cuajando para que no se queme ni se pegue. Es importante no perderla de vista hasta que le hayamos cogido el punto al fuego y la sartén.
En cuanto notes (tranqui, se nota) que ya está hecha la parte de abajo y sin dejar que se seque, coge un plato llano, redondo y con el borde liso y ponlo encima de la sartén. Si es un poco más grande que la sartén, más fácil; si no, que sea solo ligeramente más pequeño pero en cualquier caso tiene que ser suficientemente grande para sujetar un momento la tortilla a medio hacer sin que se desparrame por los lados (o sea que por lo menos tiene que ser algo más grande que la tortilla). ¡Ahora viene lo mejor! Con un movimiento rápido y mucha decisión, emulando a Indiana Jones en En busca del arca perdida, dar la vuelta a la tortilla para que quede en el plato. Limpiar los restos de huevo del borde la sartén; si no queda nada, echar otro poco de aceite, calentarlo igual que antes y dejar escurrir el huevo y la tortilla dentro de la sartén. Acabar de cuajarla al gusto, dando vueltas a la sartén para que quede bien redonda como un as de oros y ya está lista para comer.
¡Gracias a todos los que, de una u otra manera, me habéis animado a poner en marcha este blog!